Reseña de Fina Llorca. “Un bulto en la mama”.

La lectura de este libro de Teresa Ferreiro resulta apasionante en cuanto narración en primera persona de una experiencia vivida. No acaba de serlo, ni lo pretende. Es más bien otra cosa: se diría que es en primer lugar un acopio de reflexiones y consejos para uso de (otras) afectadas, en el que la experiencia personal es el punto de partida, un punto de comparación y discernimiento. Es indudable que lanzarse a explicarse y a explicarlo desde la posición de la enferma que lo ha experimentado y que al mismo tiempo ha contrastado informaciones con fuentes diversas -y lo ha elaborado-, da a todo ello un valor añadido.

La autora ha vivido el tiempo de los tratamientos de la enfermedad con tensión y con toda la atención, sin intentar escapar, negar o esconderse a sí misma el alcance de la experiencia. Por el contrario, la escritora-enferma busca, se informa, se documenta, piensa, elige y, de todo ello, nos deja testimonio para ayudar a formar criterios, como ella ha hecho antes, a quien la leerá. A los ojos de una lectora no afectada en su propio cuerpo, lo hace con una exhaustividad admirable. Es éste uno, entre otros méritos de su trabajo. Parece que no deje nada por tratar: curas y elecciones, efectos adversos, otras vías posibles, tratamientos paliativos, consejos y trucos, reflexiones y ánimos, muchos ánimos para las afectadas.

Admirable es también la ecuanimidad a la hora de tratar el papel del personal médico responsable de los protocolos de los tratamientos. No nos podemos poner en sus manos totalmente, dice Teresa Ferreiro, como si fueran omnipotentes, si bien es imprescindible una relación de confianza. No les podemos otorgar un poder absoluto sobre nuestro cuerpo, ni cederles el protagonismo de la elección. Se dice con mucho acierto que los médicos curan las enfermedades y que son los enfermos y enfermas lo que después se tienen que curar.

Otros dos puntos fuertes del libro son: por un lado la reflexión sobre de dónde proviene, en su caso, la enfermedad, esta enfermedad que le toca, y, por otro, el cómo adquirir nuevos hábitos de salud, esos hábitos que pueden mantenerse a lo largo de toda la vida, una vez aprendidos: alimentación, ejercicio, visión positiva –una visión decididamente positiva, pero que no excluye momentos de desánimo y de incertidumbre.

Otro valor añadido más es la apuesta, vital y razonada, por sumar estilos terapéuticos diferentes, un paso que no suelen dar los médicos, sino los enfermos, las enfermas. Alopatía y homeopatía, medicina occidental y medicina oriental, se beneficiarían mutuamente de trabajar juntas, potenciándose unas a las otras.

Tan importante como lo que dice es lo que la autora evita decir o hacer en el libro: instalarse, por ejemplo, en la autocompasión, en las preguntas inútiles. Tampoco se ceba, si bien las denuncia, con algunas malas prácticas, como la falta de información respecto a los posibles efectos secundarios importantes de la medicación, o en reproches más o menos generalizables, al propio entorno: madre, amigos, pareja…,sobre incomprensiones o menosprecios. Es muy apreciable asimismo la ausencia prácticamente absoluta de la metáfora bélica para simbolizar la enfermedad a la cual nos tenía acostumbrados mucha literatura sobre el tema.

Otros autores -ahora pienso en Imma Monsó en su cuento “Millor que no m’ho expliquis” (Mejor que no me lo cuentes)-, han hablado en este sentido del cáncer como una aventura, una aventura muy especial que sin embargo Teresa deja muy claro que desearía no acaparara la vida, toda su vida.

El hecho de haber escrito de manera tan extensa y sistemática sobre la enfermedad y el periodo del tratamiento o tratamientos significa que ha trabajado al máximo –durante y una vez acabada las curas-, sobre una experiencia difícil, vivida por la autora intensamente, con toda la consciencia y atención, que ha apurado al máximo – es decir, dos veces: en el momento de vivirla y en la escritura-, la vivencia para poder, una vez acabado, cerrar esa fase y pasar página.

Y, last but not least, cabe señalar que los consejos – “trucos” dice ella-, reflexiones…pueden ser útiles en muchos momentos de la vida, para afrontar incluso otras enfermedades, incluso para quien no se ha encontrado con tener que elegir como encarar su bulto en la mama.

Fina Llorca es filóloga y crítica literaria.