Humanizar la salud. ¿Es una moda?

¿Qué es eso de humanizar los hospitales, los centros sanitarios, las UCIs o incluso las empresas, que está últimamente en boca de todos?

Humanizar es llenar de emociones esos espacios tan delicados,
para que las personas puedan interactuar desde un lugar más accesible.

Humanizar es reconocer en las personas su capacidad de amar, de crear y de reflexionar, y es convertir los lugares de trabajo en entornos que respetan y promueven la sensibilidad de sus empleados y de sus clientes, o pacientes.

Humanizar es permitir que las personas se expresen como son, integrando sus miedos e inquietudes.

Se habla a veces de los buenos y malos pacientes. Se entiende que los buenos son los que hacen lo que el médico espera; los malos son los que se abandonan y no siguen las directrices pactadas. Humanizar es pararse un momento a dialogar con los pacientes sin clasificarlos como buenos o malos, sino conectando con su singularidad y aceptándolos tal cual son. Porque muy probablemente un “mal paciente” no elige actuar como lo hace, sino que no sabe hacerlo de otra manera. La humanidad de los profesionales sanitarios puede ayudarles a aprender y a transformarse en “buenos pacientes”.

En definitiva, humanizar es reconectar con la esencia de las personas, de cada uno de nosotros, y trabajar desde ahí, recordando que cada uno de los pacientes o de los colegas de trabajo que nos rodean son seres tan sensibles y delicados como nosotros, que se merecen el mismos trato y cariño que ofrecemos a aquellos a los que queremos.

Tal vez el término humanizar está de moda. Es una manera de recuperar y dar nueva forma a algo que hace un siglo era natural y con el tiempo cayó un poco en desuso. Por suerte, vivimos en un momento en que la conciencia hacia los demás y el respeto se revalorizan, y se apoyan en el marketing y la comunicación para promover un cambio de paradigma, en que ya no el paciente, sino el ser humano, se coloca en el centro del sistema.