Humanizando la salud

En un mundo cada vez más digital y más tecnológico, donde se utiliza el big data para hacer diagnósticos a menudo más fiables que los del médico, necesitamos recordarnos a menudo que estos profesionales también son personas, y se merecen que los tratemos como tal.

Los profesionales del mundo de la salud necesitan urgentemente que les cuiden, que se ocupen de ellos tanto en su vertiente profesional como en su parte más personal. Necesitan formarse en herramientas que les ayuden a romper la barrera tecnológica y acceder a sus pacientes desde su lado más humano. Escucha activa, empatía o acompañamiento, habilidades típicas del coaching, son algunas de las “soft skills” que podrían hacer su trabajo mucho más fácil y más satisfactorio.

Los profesionales del mundo de la salud necesitan urgentemente que les cuiden


No sólo eso. Nuestros profesionales sanitarios necesitan también ser acompañados. Son los protagonistas de esta nueva revolución que pone al paciente en el centro del sistema, y necesitan reafirmarse en su nuevo rol de consultores. ¿Cómo pueden ellos vencer sus barreras (que como el resto de nosotros, también han construido) para iniciar un proceso de cambio que ya es imparable?

Son los protagonistas de esta nueva revolución que pone al paciente en el centro del sistema, y necesitan reafirmarse en su nuevo rol de consultores

El coaching personal para profesionales sanitarios es tan importante y necesario como el coaching empresarial.
– En los hospitales, como en la empresa, hay también altos niveles de estrés.
– Los profesionales médicos luchan además contra el reloj durante sus visitas, contra sus propias emociones ante situaciones graves, y contra su cansancio físico en las guardias, por ejemplo.
– El síndrome del “burn-out” está muy presente en el entorno sanitario. Sus profesionales necesitan reconectar con sus objetivos profesionales y personales, para mejorar la relación de los equipos y lograr sus metas. Y necesitan acompañamiento para atreverse a ir más allá, a ese lugar desde el que pueden gestionar sus dificultades y construir una nueva relación con sus pacientes, con sus compañeros, con su profesión.

No nos olvidemos de nuestros profesionales médicos, de su humanidad y pongamos a su disposición los recursos para que, como otros tantos profesionales, puedan convertir su vida y su ambiente laboral en aquello que desean, mejorando su impacto y sus resultados con los pacientes.