El síndrome “Burnout” no sólo es cansancio. También es soledad

Me toca especialmente este artículo que acaba de publicar Harvard Business Review. Habla de la importancia de estar conectado con los demás, de formar parte de algo, de tener a tu lado personas con las que compartir momentos y vivencias personales.

El síndrome del “burn out”, explica, no es únicamente estar agotado, sino que también implica estar desconectado de los demás, y sentir el dolor de la soledad aguda que genera el no tener a tu alrededor una comunidad de amigos, familia, colegas o compañeros con los que poder desarrollarte como persona.

Trabajamos muchas veces hasta la extenuación, y nos olvidamos de nosotros mismos, de nuestras necesidades. Dejamos de “regarnos”, y nos marchitamos al poner nuestro foco en algo ahí fuera que consideramos una prioridad en nuestra vida y, en definitiva, no nos nutre.

Después de una semana en contacto con el equipo de Ideas.camp, trabajando con emprendedores que vibran haciendo realidad sus sueños, me quema por dentro leer en este artículo de HBR que el 50% de los profesionales están “quemados”, y solos. Están en realidad desconectados de sí mismos y no tienen un refugio al que acudir para recargar baterías.

Yo misma lo he vivido, hace ya años, cuando trabajaba en una multinacional americana, viajando y sin encontrar el sentido a nada… Ese desamparo de sentirte vacío por dentro, e invisible cuando dejas de “hacer” lo que tu trabajo impone, como si no valieras nada como ser humano…

Y valemos, y ¡mucho! Más de lo que imaginamos. A veces dejamos que se apague nuestra luz y esa oscuridad nos nubla el alma. Cuando eso ocurre, el mejor consejo que puedo dar es no escuchar a nadie más que a uno mismo. Reconectar con nosotros, reconocernos, mimarnos y cuidarnos como a nuestros hijos, como a nuestra pareja. Porque es sólo desde esa lugar de amor hacia nosotros que podremos recargar baterías y volver vivir y disfrutar de nuestra vida, y de lo que nos rodea.

Conectemos, por favor, no nos dejemos a un lado en la experiencia de andar nuestro camino. Somos nuestro mejor compañero de viaje y así podremos conseguir que todo tenga un sentido.